Creer en ti, es la palabra clave

Autora: CER

Soy madre de dos hijos maravillosos que llenan y complementan mi vida día a día. Hemos pasado por muchas cosas, pero esa experiencia nos ha ayudado a estar más unidos y valorar la vida.

Estuve casada por casi 18 años, fue un matrimonio en un principio sin grandes problemas, llegué a creer que esto sería para siempre, pero a medida que pasaba el tiempo se fue complicando. Mi marido era violento tanto conmigo como con mi hijo mayor. Además de sufrir violencia física, también sufrí violencia psicológica y económica. Aunque siempre fui una mujer trabajadora que podía salir adelante sola, llegué a ser una persona fácil de manipular y es, por esta razón, que le entregaba todo mi sueldo para que lo “administrara mejor”, decía él. En mi cabeza estaban sus palabras que: “yo era muy derrochadora” (cosa que así no era) y que si no fuera por él no alcanzaríamos a llegar a fin de mes.


Cada forma de violencia ejercida hacia mi persona y a mis hijos lo denunciaba a las entidades correspondientes. Muchas veces su madre me pedía que retirara las denuncias, cosa que nunca hice, pero igual permanecía viviendo ahí en ese lugar, el cual siempre creí que era mi hogar. Varias personas me preguntaban por qué seguía con él, pero mi respuesta siempre fue: “es que lo amo y sé que va a cambiar”. Cuando ocurrían estos episodios de agresiones después venía el arrepentimiento, las típicas disculpas: “no volverá a ocurrir, lo prometo” y lo perdonaba, volviendo nuevamente a un estado de enamoramiento. Incluso en el último tiempo llegué a pensar que debía soportar todo por mis hijos, para que tuvieran una familia estable como dice "la sociedad".


Así pasaron varios años en donde recibí insultos, humillaciones, malos tratos hasta que un día descubrí que él me engañaba y tendría otro hijo, esos fueron los motivos que me hicieron reaccionar y decidir que ya no podía seguir viviendo de esta manera, por lo que me puse a pensar y planificar durante un año la salida de esta casa junto a mis hijos. Lo primero era que mis niños terminaran su año escolar, luego buscar información sobre su vida oculta para que después él no dijera que no tenía motivos para dejarlo. Me transforme en una detective con ayuda de mi cuñada. Juntas obtuvimos fotos y mensajes de Facebook. Luego fui a mi trabajo y renuncié, aunque ellos me ofrecieron un traslado a la ciudad donde me quería mudar, pero mi intención era empezar de cero en todo ámbito, así que no acepté. Hablé con mi familia para que nos vinieran a buscar cuando fuera el día de la salida y nos dieran alojamiento hasta que yo pudiera encontrar trabajo en esa nueva ciudad donde ellos viven. Cuando ya estaba casi todo resuelto enfrente a mi marido. Le dije que ya sabía de su relación y él, muy descaradamente lo desmintió, aunque le mostré fotos que les había tomado juntos, no reconoció nada. Esa noche le dije a mi padre que viniera por nosotros. Nunca creí que se me haría tan larga la noche, no pegué ni un ojo, tenía mucho miedo de su reacción, pero no discutió absolutamente nada.


Al día siguiente, era su cumpleaños, andaba muy amable como si nada hubiese pasado y eso me descolocó, pero yo seguí con mi plan. En la tarde recibo el llamado tan anhelado de mi padre y me dice que me esperan a unas cuantas cuadras de mi casa. Sentí mucho miedo, pero tomé la mano de mi bebe (por suerte mi hijo mayor estaba en la playa con sus tíos) y le dije a mi marido: "Voy a comprar y vuelvo". Salí solo con monedero, teléfono y llaves, de ahí tomé un colectivo rumbo al lugar donde me esperaba mi familia.


Viajamos hasta esta nueva ciudad donde llevamos viviendo ya hace 8 años. No fue fácil el proceso para ninguno de nosotros, mi hijo mayor estaba en la "adolescencia rebelde", pero lo supe controlar. Hoy es el más grande apoyo que puedo tener, siempre me agradece lo que hice por él, que a pesar de los malos ratos que me hizo pasar, las discusiones, castigos que le di, sabe que fueron necesario para ser la persona que hoy es: un gran hombre, maravilloso hijo, siempre preocupado por nosotros y cariñoso. Mi otro hijo era muy pequeño cuando pasó todo, tenía 7 años, no alcanzó a sufrir violencia por parte de su padre por lo que aún lo tenía en un altar cuando era visitado por él. Hoy en día ya no le interesa verlo, porque se ha dado cuenta que no se preocupa por él. Ni siquiera conoce los gustos, el colegio o curso en que está. "Este hombre" con sus acciones y dichos ha perdido el respeto y el amor de sus hijos. Yo estoy tranquila ya que nunca hablé mal de él.


Llevo ya 8 años trabajando en una escuela, arriendo una casa con mis hijos, vivimos sin mayor preocupación, pude volver a mis estudios y ahora estoy pronta a titularme, estoy feliz con mi vida y mis logros.


"Espero que este relato les sirva de algo, se que existen muchas mujeres que pueden estar en estos instantes pasando por algo igual o parecido a lo vivido por mí, quiero que sepan que no están solas, siempre está a tu lado la familia, una amiga, un compañero de trabajo, vecina. Debes buscar tus redes de apoyo para que cuando lo necesites te entreguen la ayuda necesaria. En mi caso, aunque vivíamos lejos, estuvo mi familia. Nunca es tarde para cambiar de vida, solo debes dar el primer paso, sé que es difícil, pero se puede, con empuje, coraje y fuerza saldrás adelante por ti y tus hijos"

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