Historia de la vida real:¿Cuánto más? ¿Cuántas más?

Año 2022 y los hombres se siguen sintiendo libres de hacernos lo que quieren.

Por Vargigi


Hoy no vengo a contar una historia linda, ni mucho menos una que yo misma quisiera estar redactando, o mi familia y mis amigos leyendo. Me tomó mucho tiempo procesar la situación que viví, aceptar y entender que lo que me había pasado estaba muy, muy mal. Hace un poco más de año atrás, fuimos con 3 amigas más a tomar algo en el departamento de un compañero de trabajo y sus compañeros de piso.

En un momento, decidí irme a una de las habitaciones con uno de los chicos y cuando estábamos ahí, otro de ellos entra, porque no sabía que estábamos adentro y quería acostarse a dormir. Este chico se acuesta en su cama y el otro, con el que yo inicialmente estaba, me deja durmiendo y se va. Al despertarme, siento que alguien detrás mío me estaba tocando (o para ser aún más precisa, me estaba tocando la vagina) y cómo yo estaba mirando hacia la pared, no podía ver quién era. Cuando me doy vuelta, veo que esta persona, no era la misma con la que me había acostado, tampoco era el otro chico que seguía durmiendo en la otra cama en la misma habitación. Era otro. Tenía a mis espaldas a un tipo excitado, tocándome mientras yo estaba durmiendo. La única y primera reacción que tuve, fue pararme como pude, ponerme los pantalones e irme. Él se quedó acostado, me miraba desde la cama y cuando estaba abriendo la puerta para irme, me preguntó descaradamente : “¿No te vas a quedar a dormir?".

Salí de ahí lo más rápido que pude, agarré a la única de mis amigas que quedaba en el departamento y nos fuimos. En su momento, decidí contarle al que era mi compañero de trabajo la situación que había vivido con su compañero de piso, ¿y saben qué? Lejos de indignarse por la situación, lo primero que me preguntó fue "¿vos estás segura?". A lo que le respondí que, sí y que, si no me creía, podía preguntarle al chico que inicialmente estaba conmigo, si él se quedó durmiendo o si se fue cuando el otro nos interrumpió.

Dejé que pasen unos días y le pregunté si había hablado con sus amigos de lo que había pasado, y me dijo que sólo había hablado con el que se acostó inicialmente conmigo y que le confirmó que él me dejó durmiendo y se fue. Pero que no podía hablar con el otro, porque era su amigo y no quería que se enojara o hacerlo sentir mal.

A partir de ahí y por mucho tiempo, mi psiquis decidió suprimir está situación y no procesarla, hacer de cuenta como que no había existido. Supongo que fue, porque con esa respuesta, me hizo sentir que la que estaba equivocada era yo. Pero todos sabemos muy bien que las cosas que son reprimidas, en algún momento caen por su propio peso y salen.

Así fue cómo un día mientras estaba trabajando, empecé a tener ataques de pánico y ataques de llanto, a raíz de unas manifestaciones que empezaron a hacerse en distintos depósitos de mercadería, por un despido que tomó relevancia en la empresa donde trabajaba y que involucraba a uno de ellos. Querían también venir a protestar al nuestro, a pedir que apoyemos la causa del despido de este muchacho. Y yo no paraba de preguntarme a mí misma, ¿por qué tendría que pararme en la misma vereda y a favor de una persona que sabe lo que pasó conmigo y que decidió callarse la boca?

Exploté, lloré y me animé a hablar, de a poco pude contar la situación que yo había vivido. Por un largo tiempo no me sentí segura y viví perseguida. No quería verlos, no quería cruzármelos y si iba a algún lado, solamente lo hacía si estaban mis amigos.

Una vez en el verano fuimos a un lago con mis amigas y desafortunadamente nos cruzamos con este sujeto en la estación. Yo salí rápidamente, escapándome de ahí, no podía ni siquiera mirarlo. Me fui a la calle y ahí empecé a tener un ataque de pánico. Sentía que estaba viviendo un infierno, presa de todos mis miedos e indignada al mismo tiempo, porque mientras ellos seguían caminando impunes y continuando con sus vidas como si nada hubiese pasado, yo estaba atravesando uno de los dolores más grandes de la mía.

Busqué ayuda, llamé a muchas organizaciones y hasta averigüé cómo hacer la denuncia. ¿Pero saben qué? Vivir en el "primer mundo", no es sinónimo de que la justicia exista o que sea fácil acceder a ella. El proceso es largo y engorroso, y te someten a un interrogatorio en el cuál te rebajan todo lo que ellos consideran necesario, para asegurarse de que no estás mintiendo. Opté por hacer lo que creí mejor para mí salud mental y al final, no quise meterme en todo ese proceso tedioso (al menos por ahora, lo que no quiere decir que, en algún momento, cuando me sienta lista, no lo haga). Quizás podría decirse que fui cobarde, no lo sé.

Pero hoy en este presente, hoy decido ser valiente y contar mi historia, por mí y por todas las chicas que pueden o pudieron haber frecuentado a esta gente y quién te dice haber vivido algo parecido. Hoy lo digo, pensando en las demás, porque no quiero que ninguna otra mujer tenga que pasar por esta situación.

Decido no dar nombres, no por cuidarlos a ellos, sino por protegerme a mí. Pero sé que, aunque Berlín es muy grande, el circulo de latinos es muy chico, que todos nos terminamos conociendo entre todos y que más de uno sabe de qué grupo estoy hablando.


DECIDO HABLAR PORQUE ESTOY CANSADA, PORQUE NOS ABUSAN, NOS MATAN Y NOS VIOLAN, CÓMO QUIEREN, CÓMO SE LES ANTOJA Y TODAVÍA HAY QUE SOPORTAR QUE MUCHOS HAGAN VISTA GORDA DE LO QUE PASA.

PORQUE NO LES IMPORTA SI ES EN BERLÍN EN UN DEPARTAMENTO A LA NOCHE O EN BUENOS AIRES EN UN AUTO A PLENA LUZ DEL DÍA Y EN GRUPO. ACTÚAN Y SE MANEJAN IMPUNES, PORQUE LA "JUSTICIA" NO EXISTE Y EN VEZ DE AYUDARTE, TE HACEN SENTIR QUE VOS SOS LA QUE TUVISTE LA CULPA, POR EMBORRACHARTE, POR FUMARTE UN PORRO, POR CÓMO ESTABAS VESTIDA O POR SIMPLEMENTE ESTAR EN EL LUGAR Y CON LAS PERSONAS EQUIVOCADAS.

ELIJO CONTAR, ELIJO GRITAR Y ELIJO AL MENOS CREER QUE VA A EXISTIR OTRO TIPO DE JUSTICIA, ESA QUE SE LLAMA CONDENA SOCIAL. ACÁ EN ALEMANIA, ALLÁ EN AUSTRALIA O EN CUALQUIER PARTE DEL MUNDO EN LA QUE ESTA BASURA ESTÉ.

No es nada fácil estar poniendo en palabras esto y mi intención no es contarlo para que nadie me mire con pena, ni para que sientan lástima. Lo digo porque estoy segura de que es una de las únicas maneras de poner en alerta y de proteger a las demás. ¿Vergüenza? Sí, la sentí al principio, ¡pero ahora sé que eso es algo que deberían sentir ellos!

No sé si alguna vez existió un feliz día de la mujer, pero si hay algo que, sí sé, es que no quiero que me celebren un solo día al año, que no quiero que me festejen por haber sido valiente, lo que quiero, es que me respeten y por sobre todas las cosas, ¡QUIERO SER LIBRE Y QUE TODAS LAS MUJERES QUE HABITAMOS ESTE PLANETA LO SEAMOS!

¡LA LUCHA EMPEZÓ, SIGUE Y SEGUIRÁ! 💜

Gracias a los que estuvieron, a los que están, a los que me apoyan incondicionalmente, a los que saben y a los que supieron entender. No tengo palabras para expresar lo importante que es para mí haber recibido y recibir tanto amor.



 

Queremos agradecer a nuestra Vargini por la valentía de compartir su historia de la vida real. Si tenemos este espacio es para que tú cuentes lo que te pasó y así poder aprender de las experiencias de otras. Somos mujeres y estamos cambiando el mundo. Créelo. Respetémonos y creamos en nuestras mujeres. Démonos este apoyo solidario. Participa además en nuestros talleres, infórmate Mujer este espacio es tuyo.

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