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Mujeres en la ciencia: Una carrera de estereotipos

Por: Paula Cutipa, Claudia Solis.


Científicas, matemáticas o ingenieras. Las mujeres en la ciencia representan menos del 30% de los investigadores del mundo. Solo un 7% de las jóvenes de 15 años manifiesta que quiere dedicarse a profesiones técnicas en el futuro, porcentaje que se triplica en el caso de los chicos. Cada vez más estudios avalan que los estereotipos de género son la razón principal por la que la presencia de las mujeres en la ciencia es tan reducida. Por ejemplo, a los seis años, a una niña le cuesta más describirse a sí misma -o al resto de niñas- como “brillantes” y también son menos propensas a unirse a actividades consideradas para “muy inteligentes”, al contrario que sucede en el caso de los niños.


No es curioso que cada vez que pensamos en personas que trabajan en las disciplinas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, Science Technology, Engineering y Mathematics, por sus siglas en inglés) nos imaginamos a figuras masculinas. Históricamente la sociedad y la política se han encargado de invisibilizar a las mujeres, quienes trabajaron siempre a la sombra de sus colegas, renegando victorias propias y autorías.


Algunos ejemplos son: Hipatia, quien desarrolló avances en la literatura y ciencia específicamente en astronomía en el año 370; Mary Anning, paleontóloga quien aportó avances científicos a la época prehistórica a principios del siglo XIX. También está Lillian Moller Gilbreth, ingeniera y psicóloga quien fue una de las primeras en obtener un grado de doctorado; Jane Cooke, oncóloga quien convirtió la quimioterapia en un tratamiento contra el cáncer por el año 1940 y una de las más conocidas Marie Curie, pionera en el campo de la radioactividad y primera persona en recibir dos Premios Nobel en distintas especialidades: química en 1093 y física en 1911. La lista de mujeres en la ciencia es muy larga, sin embargo no existe un registro completo de todas las mujeres en STEM.


Si observamos las estadísticas, hasta el día de hoy solo el 3% corresponden a mujeres galardonadas con un Premio Nobel en Ciencias; 28% corresponden a investigadoras en estas áreas a nivel mundial; y un 38% de las mujeres se deciden por estudiar una carrera relacionada con STEM. Aunque se ha comprobado que las mujeres que cursan estas carreras tienen mejor rendimiento académico que los hombres, la brecha sigue siendo grande, y esto se debe a una serie de factores y situaciones que apuntan a una desigualdad, y los estereotipos: como que las chicas no son buenas para el ajedrez o las matemáticas.


Los estereotipos como patrón de desigualdad de género


La autoestima, la ambición y las expectativas de las niñas te lo da la familia, pero también el contexto social. Cuando se avista que las chicas pueden ser capaces, son ellas las primeras víctimas de los estereotipos de género. Por tanto, erradicar los clichés y sus comportamientos asociados debería ser prioritario para cualquier sociedad y la labor comienza en los colegios. Algunas iniciativas abogan por introducir referentes femeninos en las aulas como primer paso. Para entender los estereotipos es necesario recurrir a lo que significa esto, que según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), estereotipo de género “es una opinión o prejuicio generalizado acerca de atributos o características que hombres y mujeres poseen o deberían poseer o de las funciones sociales que ambos desempeñan o deberían desempeñar”. Un estereotipo de género, por tanto, es nocivo cuando limita la capacidad para desarrollar las facultades personales de cada mujer u hombre, realizar una carrera profesional y tomar decisiones acerca de sus vidas y sus proyectos vitales.


Por lo anterior, es importante entender cómo estos estereotipos afectan a la confianza de las niñas y su interés en el área científica y tecnológica. Un ejemplo sencillo es que cada vez que vamos a una tienda a la sección de juguetes, los científicos, ingenieros o médicos están todos representados por niños. Otro ejemplo es que los mismos profesores y padres consideran que las matemáticas son más fáciles para los varones. Sin embargo, es un hecho que las capacidades y aptitudes no son una cuestión de género.


En el área profesional se sigue viendo una limitación llena de prejuicios hacia las mujeres. Las mujeres tienen mayores obstáculos para insertarse en el mundo laboral, acceder a empleos, sostener trayectorias y ocupar puestos de altos cargos. Durante el Covid, esto no fue excepción. A pesar que muchas mujeres científicas, como Sarah Gilbert quien fue líder en desarrollo de una vacuna contra el Covid-19, también aparece el lado negativo donde la escolarización y tasa de empleo en niñas y mujeres a nivel mundial disminuyó en comparación con el caso de los varones. Para las madres, en Estados Unidos, la tasa de empleo disminuyó un 7%, incluyendo un impacto en las investigadoras quienes eran las que tenían que cuidar a sus niños en casa.


Aún queda un gran camino por recorrer para obtener una equivalencia con los hombres en todos los aspectos mencionados anteriormente. Esto se puede lograr con un trabajo a corto y a largo plazo, que deben incluir visibilizacion, divulgación, cambios institucionales y políticas específicas con perspectiva feminista, actividades organizadas desde instituciones o municipios cercanos a nosotras que involucren niñas desde temprana edad, charlas en colegios y escuelas dictadas por mujeres en STEM, encuentros virtuales que generen interés y motiven a las ninas para seguir este camino y el mejor ejemplo es el documental: Mujeres en ciencia en youtube.


Necesitamos cambiar los estereotipos de género, visibilizar entre nosotras que las mujeres son excelentes científicas, ingenieras o matemáticas, tener referentes mujeres para desmontar los prejuicios a las niñas y apoyarlas en carreras científicas desde su infancia. Es necesario eliminar los obstáculos profesionales y luchar por una maternidad complementaria con el desarrollo profesional. No nos olvidemos que la ciencia también es cosa de chicas, pero parte en la familia y en el colegio en creer en las niñas, las mujeres y Nosotras mismas.


Cómo incentivar a las niñas:

  • Deja que se exprese, que busque lo que le guste.

  • Lee con ella lo que le interese

  • Presentar modelos femeninos que puedan convertirse en fuentes de inspiración.

  • A una edad que corresponda le puedes mostrar las mujeres que cambiaron el mundo: a través de películas, como Hidden Figures (Talentos Ocultos) que trata sobre la historia real de tres brillantes mujeres científicas afroamericanas que trabajaron para la NASA o Ágora, que narra la historia de Hypatia.



Referencias:

  1. Descifrar el código: la educación de las niñas y las mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM): https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000366649

  2. Statista: porcentaje de mujeres sobre el total de empleados que trabajan en campos STEM: https://es.statista.com/grafico/28432/porcentaje-de-mujeres-sobre-el-total-de-empleados-que-trabajan-en-campos-stem/

  3. The equality equation: Advancing the Participation of Women and Girls in STEM: https://openknowledge.worldbank.org/bitstream/handle/10986/34317/Main-Report.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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