"Soltar para que lo bello vuelva a comenzar”

Actualizado: 5 de mar de 2021


Estuve en una relación tóxica por más de dos años. En esta unión tuvimos una hija, que ha sido el mejor regalo que me ha dado la vida. Pero mirando hacia atrás: la relación fue un infierno.

Decidí soltar, y tomé la decisión a base del autoamor. Al ver como estaban ocurriendo las cosas en mi vida, vi lo que no me gustaba. Me sentía triste, vulnerable, débil y no amada, toque fondo. Sabía que la decisión es una de las que te dan tanto miedo a tomarla, pero cuando lo haces, te desconoces, respiras profundo y te sientes esperanzada.


La cotidianidad


Mi situación aquí era inestable, apenas tenía un trabajo a tiempo parcial, no ganaba lo suficiente y mi hija era muy pequeñita. Hubo semanas que no pensé, que solo creí que lo mejor era seguir adelante sin pensar mucho. Quizás fue porque ya no esperaba nada o porque darle mucha vuelta al asunto, era abrumador y no ayudaba mucho.


Luego pensé mucho acerca de lo que estaba haciendo. Si bien, no sé que iba a pasar ni cómo se iban a desarrollar las cosas, me sentí confiada y segura en el camino y el proceso que venía. Todo fue intuición. Abrazar la incertidumbre, la energía que una le pone y en el amor. Bajo este sentimiento decidí amarme por sobre todas las cosas. Creo que por primera vez en esos dos años, había tomado una decisión para mí, para mi bienestar, por mi salud emocional, y no por mi miedo a perder algo que hace mucho tiempo ya no existía, sino que era la sombra de lo que en un momento me hizo sentir tan bien.


Respirar, soltar


Lo mejor de todo y lo más hermoso es que el ser humano tiene la capacidad de reinventarse y empezar de nuevo. "Soltar para que lo bello vuelva a comenzar”. Creo que nunca es tarde para tomar las riendas de tu vida y seguir creyendo, no importa que tan adverso sea, el universo siempre te entrega lo que necesitas. Somos dueños de nuestras vidas y nadie ni nada nos puede quitar la alegría de vivir.

Es sano entender que cuando las relaciones no son compatibles, hay que soltar, soltar sin culpa, sin ego, sin rabia, solo entendiendo que cada uno puso todo lo que pudo y que simplemente no funcionó. Y no aferrarse al pasado ya que la vida está en un constante cambio y movimiento. Aunque suene cliché, cada experiencia fuerte en tu vida, te ayuda a crecer.

Ha llegado el tiempo para mí, a aprender a respirar y a confiar en mí y en la vida que es perfecta y mágica. A saber lo que merecemos y a ir por ello, sin frenos, sin miedos, sin cuestionamientos, aprendiendo a amarse para poder amar al resto.


Ser fiel a ti misma


Soy creyente que a veces hay que caer para poder levantarse con fuerza y consciencia, a aprender cómo uno debe ir por la vida, obviamente que cada vez con menos caídas pero con aprendizajes profundos y sinceros y no solo sufrir en vano. Cosas hermosas nacen de relaciones y luego están listas para seguir su propio camino. Amé con intensidad, también amé con miedo y angustia, quizás eso no era amor aunque yo lo vi de esa manera. En esta relación proyecté mis miedos, mis frustraciones, mis aprensiones. También recibí los miedos de la otra persona y creo, que esta vez entendí lo que es ser el reflejo de la otra persona.

Nosotros no vinimos a la tierra a salvar al otro y eso hay que tenerlo claro. Vi también, que cada miedo hace daño, causa mucho dolor y nos frena. Entendí que no soy quién para poder decir si soy o estoy mejor o peor que otro. Creo que hay que respetar cada sufrimiento y proceso, sin entrometerse.

Sufrí, sufrí mucho cuando vi que la relación se desmoronaba adelante de mis ojos y no podía frenar esa destrucción. Pase noches en vela peleando con mis miedos y emociones, tratando de controlar cada impulso. Sentí rabia además, de no poder parar algo que no estaba bien y de ver que no me merecía nada de eso y aún así, no tener el coraje para poder frenar y continuar en otra dirección.

Ahora lloro, pero la sensación es diferente: es haber despertado y saber que solo hay que soltar. La tristeza es un proceso de sanación natural, es una limpieza y despedida a todo.

Mi corazón ya no salta como antes, las noches en vela en agonía ya no existen, el desear la respuesta del otro también ha desaparecido, pero quizás, lo más importante para mi en este momento, es que desapareció la actitud pasiva en cuanto a lo que quiero y necesito para mi y mi vida. Creo que esa actitud activa hace que hoy piense, que esa despedida, no fue tan triste ni tan dolorosa.


Un consejo a ustedes mujeres : “se puede chicas, de verdad que se puede. Solo hay que abrir los ojos hacia tu interior”.


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