Ya estamos en 2022 y nos preguntamos: ¿Dónde quedó la paridad?

Actualizado: 11 mar

Por Laura Mahecha y Alejandra Valdés C.


El mundo está cambiando y Nosotras con el. Hemos luchado mucho para alcanzar libertades y derechos, si bien debemos celebrar lo que hemos alcanzado también pareciera que hemos retrocedido 4 pasos por uno. Aún existen lugares en los que las mujeres parecen ciudadanos de segunda clase, sin ir más lejos podemos observar como las mujeres en Afganistán y Turquía son tratadas. Incluso, en sociedades en las que pareciese que las mujeres hemos alcanzado la igualdad, al mirar con lupa podemos darnos cuenta que aún existe una gran brecha que nos separa de los hombres.

La Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) en su preámbulo ha reconocido la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y en su artículo 1, reconoce que todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos. Por su parte, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966, en vigor desde el 23 de marzo de 1976) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966, en vigor desde el 3 de enero de 1976) reconocen la igualdad entre hombres y mujeres en el disfrute y goce de sus derechos. Esta normativa internacional, incluyendo a la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, CEDAW (1979, en vigor desde el 3 de septiembre de 1981), refleja años de lucha de las mujeres por alcanzar la igualdad de género.

Por su parte, los estados alrededor del mundo han ido tomando medidas paulatinamente, como la modificación de sus legislaciones y la adopción de medidas para reconocer tanto formal como materialmente los mismos derechos a los hombres y a las mujeres. Pero entonces surge la pregunta:¿cómo después de tantos años, tantos avances, aún la paridad no es una realidad?


La mujer en la ciencia


Todavía hoy, en el siglo XXI, las mujeres y las niñas son marginadas en la esfera científica debido a su sexo”, afirma la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay.

En la historia, tenemos la certeza que muchas mujeres contribuyeron a la ciencia. Pero también sabemos que los prejuicios machistas en esta rama también existieron, y no pudieron aceptar que sí, muchas mujeres fueron “genias”. Seamos claras y directas, aún sigue existiendo esta diferenciación entre hombre y mujer.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2021), las mujeres solo representan el 28% de las personas graduadas con máster en ingeniería, el 40% de las personas graduadas de ciencias de computación, el 22% de las personas que trabajan en el campo de la inteligencia artificial, y en total el 33% de los investigadores públicos, en el sector privado menos de cada uno de cada cuatro investigadores es mujer.


La UNESCO (Informe sobre la ciencia - 2021) reconoce que “la falta de igualdad de oportunidades en el trabajo está expulsando a las mujeres de las profesiones de investigación”. Las mujeres han alcanzado la paridad en niveles de estudio de pregrado y máster con un 45-55%, y a nivel de doctorado (PhD) están en un 44% (UNESCO, 2021). Pero como vimos, a medida que las mujeres buscan continuar su carrera a nivel profesional la brecha de participación se amplía. En cuanto a las mujeres científicas, ellas continúan siendo una minoría en la producción de tecnología de la información digital, informática, física, matemáticas e ingeniería, y en la academia las investigadoras suelen tener carreras más cortas, con menos pago y financiación (UNESCO, 2021). Incluso las mujeres suelen recibir becas de investigación "más modestas" que sus colegas hombres.

Según el estudio del Foro Económico Mundial sobre la Brecha Global de Género (2018), destaca el hecho de que las mujeres no se benefician plenamente de las oportunidades de empleo abiertas a los expertos altamente formados y cualificados en campos de vanguardia como la inteligencia artificial, donde solo uno de cada cinco profesionales (22%) es una mujer (UNESCO, 2021). Aún más, un análisis de aproximadamente 3 millones de artículos publicados en Estados Unidos de América entre 1970 y 2018 lleva a la conclusión que la paridad de género no podría alcanzarse en este campo hasta el año 2100 (UNESCO, 2021:108).


En Organizaciones Internacionales


Tomando como referencia 88 organismos internacionales (que incluyen tribunales, órganos de supervisión y organismos internacionales encargados de aplicar, interpretar y crear el derecho internacional) que representan un total de 583 cargos, de estos solo el 37% se encuentran ocupados por mujeres (GQUAL). Si vamos un poco más a fondo, el porcentaje de magistradas que ha tenido desde el establecimiento de la Corte Internacional de Justicia ha sido de 3.8%, la Corte Europea de Justicia ha tenido un 8.4% y el Tribunal Internacional del Derecho del Mar tan solo un 2.5% (GQUAL).


La paridad en las organizaciones internacionales e intergubernamentales implica la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y medidas que afectan e impactan a todas las personas, todos o varios estados y todas las instituciones estatales dentro de estos (por el alcance que tienen dichos organismos). Esto a su vez tiene repercusiones en la legitimidad de dichas organizaciones ya que la participación en igualdad de condiciones es un elemento esencial de la democracia y el desarrollo sostenible.

Además, la sub-representación de las mujeres en organismos internacionales puede tener repercusiones en el impacto de las actuaciones de estas mismas. Esto se debe a que con una adecuada representación se permite el intercambio de distintas perspectivas y enfoques que son relevantes en los procesos de tomas de decisiones, que asimismo, impacta la elaboración de resoluciones y decisiones integrales que contemplen plenamente los derechos de las mujeres (Resolución 1325 de la Asamblea General de las Naciones Unidas relativa a la mujer, la paz y la seguridad). En esta misma línea, al no tener una adecuada representación de mujeres se limitan las posibilidades para abordar, y eventualmente, erradicar la violencia y discriminación de género en múltiples entornos de la sociedad. Como ejemplo podemos referirnos a la lucha contra el cambio climático, en el que hay un acceso desigual a la tierra, al agua y otros recursos, como también falta de participación significativa en la toma de decisiones relacionadas a la planificación y gestión de recursos naturales, lo que lleva a que “se ignoren los tremendos aportes que se pueden hacer” por parte de las mujeres (Quiñones, 2019).


Aunado a esto, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, ha afirmado que “las decisiones en materia de paz que no reflejan las voces, realidades y derechos de las mujeres no son sostenibles” (Debate Ministerial abierto del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ONU, 2022). Además, mencionó cómo las mujeres defensoras de los derechos humanos tienen una participación ‘reducida’ en procesos de paz, y solo el 1% del financiamiento en situaciones de conflicto llega a organizaciones de mujeres, limitando el entorno de participación efectiva que estas puedan tener (Debate ministerial abierto del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, 2022). Finalmente, se recalcó que debe ser una prioridad la lucha contra la discriminación, la desigualdad, la negación del espacio cívico de las mujeres y la violencia de género para poder así construir paz. Si bien se ha reconocido así la importancia de la participación de las mujeres en procesos de paz, entre 1992 y 2019 solo el 13% de los negociadores, el 6% de los mediadores y el 6% de los signatarios de los principales procesos de paz del mundo fueron mujeres (CEPAZ, 2022).


El asunto con estos datos que podrían obviarse por ser “simples números” es que representan la realidad a la que las mujeres alrededor del mundo nos enfrentamos. La persistente discriminación por parte de normas sociales y culturales, sumada a la sub-representación tiene impactos y repercusiones en todos los campos y áreas sociales y profesionales. Alcanzar la paridad no es solo ver en los números una representación equitativa de las mujeres, los impactos que tiene alcanzar la paridad son más trascendentales. La representación de las mujeres impacta la justicia internacional y nacional, resulta relevante para las democracias y la garantía de los derechos de las personas, especialmente el derecho a la igualdad a las mujeres quienes representamos más de la mitad de la población mundial.

Es importante tener en cuenta que la adecuada representación de la mujer en ámbitos públicos, especialmente en puestos de toma de decisiones, con poder y liderazgo internacional es una de las formas de luchar contra la discriminación contra la mujer y presenta una clara oportunidad para erradicar la violencia de género. Las mujeres deben ser parte en todas las instancias del desarrollo de legislaciones, prácticas y culturas para poder incidir y modificar todas aquellas que afecten sus derechos.


Chile está haciendo una transformación social. El nuevo gobierno, que asume este 11 de marzo, entendió que sin Nosotras el cambio social no es posible, de sus 24 Ministerios, 14 serán ocupados por Mujeres, correspondiente al 60%. Por algún lugar debemos empezar, Latinoamérica es un continente de cambios, al igual que en todo el mundo. Los cambios para el futuro comienzan ahora y tú eres parte de este presente. ¡Participa con comunidades y movimientos feministas, haz de ti el cambio!



Bibliografía

Agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible. Disponible en: ​​https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/gender-equality/


Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW). Resolución 34/180, de 18 de diciembre de 1979. Entró en vigor el 3 de septiembre de 1981.


CEPAZ. (2022). La paz no puede conseguirse a expensas de los derechos de las mujeres. Disponible en: https://cepaz.org/noticias/la-paz-no-puede-conseguirse-a-expensas-de-los-derechos-de-las-mujeres/


Debate Ministerial abierto del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, martes 18 de enero de 2022. Disponible en: https://news.un.org/es/story/2022/01/1502732


GQUAL - Campaña GQUAL. Información disponible en: http://www.gqualcampaign.org/sobre-gqual-2/


Las científicas de carrera aún enfrentan prejuicios de género, según un estudio de la UNESCO. (0.2.2022) Disponible en: https://es.unesco.org/news/cientificas-carrera-aun-enfrentan-prejuicios-genero-segun-estudio-unesco


Para ser inteligente, la revolución digital tiene que incluir a la mujer (11 de febrero 2022). Disponible en: https://news.un.org/es/story/2022/02/1504012


Quiñones, Laura. (2019). Las mujeres, la fuerza que el medio ambiente necesita. Disponible en: https://news.un.org/es/story/2019/03/1452431


UNESCO. (2021) Informe de la UNESCO sobre la ciencia 2021. Disponible en:

https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000377433 / https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000377433/PDF/377433eng.pdf.multi.page=129 (Texto completo en Inglés)

https://www.unesco.org/reports/science/2021/es (acceso en español)


Para ver en mayor detalle la composición de organismos internacionales revise: http://www.gqualcampaign.org/composicion-actual/

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